LOLA

 

 

Era una perrita mayor que debía ser operada de una piometra.

Su dueña, una buena animalista que pasaba por un mal momento económico, logró costear la operación con algunas donaciones. Desgraciadamente, Lola siguió muy enferma.

Le diagnosticaron una insuficiencia renal que le mermaba su calidad de vida y que la haría vivir con muchos dolores...estaba muy grave y era mejor dejarla ir, pero tampoco había posibilidades de pagar una eutanasia. Imaginad qué sufrimiento también para esta persona.

A nosotras llegó su llamada desesperada solicitando ayuda, enseguida nos pusimos en contacto  y así supimos que el estado de Lola era tan grave que había fallecido esa misma noche.

No podíamos paliar el dolor de su dueña, pero al menos intentamos darle un poco de tranquilidad al hacernos cargo de los gastos que quedaban pendientes en la clínica veterinaria.